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01/01/200105 Mar 2008
Hay actualmente tres grandes familias de lenguas habladas en Europa: las Indo-Europeas, las Fino-ugrias y las Vascas. El número de hablantes es claramente desproporcionado: existen unos 700 millones de hablantes de lenguas indo-europeas (aproximadamente el 97 por ciento de europeos), unos 22 millones de fino-ugrios (incluyendo húngaros, finlandeses y estonios, el 3 por ciento de los europeos), y unos 1,7 millones de vascos (el 0,2 por cierto de europeos).
Las relaciones entre las familias de lenguas llevan tiempo cambiando en lo que se refiere a la proporción de hablantes de lenguas indo-europeas a costa de los hablantes de finougrio y vasco. El mismo desarrollo se ha observado en las zonas en las que se habla: las áreas indo-europeas han crecido mientras que las del fino-ugrio y el vasco han retrocedido. Las lenguas indo-europeas han retraído al finougrio y al vasco hacia zonas más periféricas, las lenguas finougrias hacia el Océano Ártico y el vasco hacia los Pirineos.
A lo largo de los milenios, en otras palabras, las áreas en las que el finougrio y el vasco se hablan han disminuido, con lo que se han transferido zonas de cultivo a manos de hablantes de lenguas indo-europeas. Los cambios siempre han tenido lugar (al menos en gran medida) de la misma forma que lo hace hoy en día: hablantes de finougrio y vasco han cambiado a una lengua indo-europea; en el proceso, la frontera entre lenguas finougrias y las lenguas indo-europeas se ha movido, poco a poco, hacia el norte, mientras que la frontera entre las lenguas vascas y las indo-europeas se ha reducido cada vez más hacia los Pirineos occidentales. Estos movimientos en las fronteras lingüísticas no ha sido el resultado de diásporas poblacionales, o de migraciones. Más bien, las poblaciones del norte y oeste de Europa han permanecido bastante inmóviles, basándose más en la difusión cultural y lingüística que en una difusión démica.
Los primeros cambios en las áreas de influencia entre el finougrio y el indo-europeo y entre el vasco y el indo-europeo fue debido al desarrollo de la agricultura y el pastoreo del ganado. La agricultura y el pastoreo fueron siempre tan efectivos en términos de subsistencia que la caza, la pesca y la recolección que los cazadores-pescadores-recolectores cambiaron sin dudarlo su sistema de vida al agrícola y ganadero, al tiempo que cambiaron sus propias lenguas hacia formas indo-europeas propias de agricultores.
Presentaremos su teoría del desarrollo de las gentes y de las lenguas del norte de Europa en los milenios que siguieron a la Edad del Hielo.
Kalevi Wiik es lingüista especializado en el origen de los europeos ("The Roots of the Europeans", "A new atlas on the Origins and Early History of the Europeans")
Lo novedoso de su propuesta, en particular, es que no ve las influencias entre las lenguas del norte de Europa como algo uni-direccional, o indo-europeocentrista en el sentido de preguntarse solo como las lenguas indo-europeas han influenciado a las finougrias. También se pregunta como y cuando las lenguas finougrias han influenciado a las indo-europeas. Llega incluso a reivindicar que las lenguas germánicas, bálticas y eslavas nacieron bajo la influencia de las lenguas finougrias en el contexto de un cambio lingüístico del finougrio al indo-europeo.
Hemos querido exponer este artículo para introducir nuestro tema.
13 Mar 2008
¿Por qué el lenguaje constituye un objeto de estudio tan fascinante? Tal vez por el carácter único del papel que desempeña, al captar toda la extensión del pensamiento y del empeño humano. Si miramos a nuestro alrededor, observaremos los varios miles de lenguas y dialectos que expresan las múltiples concepciones, culturas y modos de vida del mundo en el que vivimos. Si intentamos conocer, recordar, contar la historia de nuestros predecesores, aquellos que estuvieron y ya no están, sólo podemos ver hasta donde el lenguaje nos permite. Si miramos al futuro caeremos en la cuenta que sólo podemos proyectar nuestros planes a través del lenguaje.
Además, el lenguaje es un comportamiento completamente público, siendo nuestra sociedad quién le concede una gran importancia, como medio para entendernos a nosotros mismos, a los que nos rodean, para resolver problemas y tensiones que surgen de la interacción humana.
Sin embargo, el mundo que contemplamos habitualmente presenta muchos signos de intolerancia y de tensión lingüística.
No existe acuerdo sobre el número total de lenguas que se hablan en la actualidad en el mundo. La mayoría de los libros de consulta ofrecen un cifra situada entre 4,000 y 5,000 lenguas, pero las estimaciones varían desde 3,000 hasta 10,000.
El origen del lenguaje, que fue una de las preocupaciones fundamentales acerca de la lengua con anterioridad a la constitución de la Lingüística como disciplina científica (hecho que tuvo lugar hacia el siglo XIX), es considerado hoy por los lingüistas como una cuestión ajena a esta ciencia. Durante siglos se ha especulado sobre el origen del lenguaje humano, irónicamente, esta especulación no ha llegado a dar sus frutos con mucho éxito.
13 Mar 2008
Como hemos visto en entradas anteriores, a lo largo de los siglos han sido muchas las personas que se han preguntado y han investigado acerca del origen y la historia de las múltiples lenguas del mundo. Los primeros intentos científicos de responder a estas cuestiones se realizaron a finales del siglo XVIII, momento en el que algunos especialistas comenzaron a comparar detalladamente grupos de lenguas con el fin de averiguar si había una relación entre ellas, y por tanto, si se habían desarrollado a partir de una fuente común. De esta forma, se obtuvieron pruebas de un origen común para grupos de lenguas en Europa, pues el español, el italiano, el francés, y otras lenguas romances descendían del latín, cuya existencia era conocida. Aplicando este procedimiento a grupos más grandes, se llegó a la conclusión de que una vez existió una lengua que dio lugar a muchas de las euroasiáticas, a la cual dieron el nombre de “protoindoeuropeo”. El término “protolengua” sería algo parecido al “ancestro común” de un número determinado de lenguas. Para explicar estas relaciones existentes entre lenguas, empleamos principalmente la metáfora de familia. Podemos definir familia de lenguas como una unidad filogenética, es decir, un conjunto de lenguas emparentadas históricamente que comparten un mismo origen, o lo que es lo mismo, un ancestro común. De esta forma, dentro de la familia indoeuropea, el protoindoeuropeo es la lengua madre, y el latín, el sánscrito, el griego y otras, serían las hijas. En el caso de familias grandes, hay que distinguir varias “ramas”, que a su vez pueden estar compuestas por varias lenguas o “subfamilias”. Pero este término de familia de lenguas no debe interpretarse literalmente, ya que es tan solo un modo de hablar. La idea de un árbol familiar nos hace pensar en un conjunto de ramas que parten de un mismo tronco y se desarrollan independientemente, pero lo cierto es que las lenguas convergen y se separan. Otro hecho que hay que tener en cuenta es que las lenguas no nacen repentinamente, como podemos pensar al decir que una lengua “nace” de otra, o que una lengua es “hija” de otra, sino que se trata de un proceso mucho más largo y complejo. Durante siglos se ha hablado sobre el origen del lenguaje humano. ¿Cuál es la lengua más antigua del mundo? ¿Se han desarrollado todas las lenguas a partir de una fuente común? ¿Qué lengua se hablaba en el Paraíso? ¿Como se formaron las palabras en un principio? Estas preguntas son un gran misterio y han dado lugar a experimentos y debates que se remontan a 3,000 años.
A lo largo de la historia, se han ido sucediendo distintas teorías sobre el origen de las lenguas, muy diversas e incluso algunas las designaríamos como imposibles:
El lenguaje surge de las imitaciones que las personas realizaban de los sonidos del ambiente, en especial, de las llamadas de los animales. El lenguaje surge de los sonidos instintivos provocados por el dolor, la ira, y otras emociones en el ser humano. El lenguaje surge porque las personas reaccionaban a los estímulos del mundo a su alrededor y producían espontáneamente sonidos (gestos orales) que, en alguna manera, reflejaban el ambiente o estaban en armonía con él. El lenguaje surge ya que las personas emitían gruñidos, comunales y rítmicos, debido al esfuerzo físico cuando trabajaban juntas, que con el tiempo se desarrollaron en cantos y, de este modo, en un lenguaje.
Existe también un enfoque científico sobre el asunto, planteado en los últimos años, en el cuál, se han realizado intentos serios de descubrir si la ciencia moderna puede arrojar alguna luz a este enigma. El estudio que aborda la formación y desarrollo del lenguaje humano se denomina glosogenética implicando a ciencias como la biología, la antropología, la psicología, la semiótica, la neurología, la primatología y la lingüística. Estas pruebas paleontológicas han tenido como finalidad dar respuesta a: ¿Sería posible deducir el momento en que se inició a hablar a partir de los registros fósiles del hombre primitivo? Se ha investigado este asunto en profundidad, pero los resultados no son concluyentes.
Cada generación plantea lo mismo y llega al mismo callejón sin salida: la ausencia de pruebas relacionadas con la materia dado el grande lapso temporal implicado. No tenemos un conocimiento directo de los orígenes y el desarrollo inicial de lenguaje, ni tampoco es sencillo comprender como hubiera sido obtenerlo. La frustración de un grupo de especialistas en el siglo XIX fue tal que tomaron una medida drástica: la Sociedad Lingüística de París publicó un edicto en 1866 en que prohibió en sus estatutos que se tratase sobre el tema en cuestión, negándose a aceptar cualquier comunicación en éste sentido. Pero hoy, se siguen formulando teorías y en la actualidad resurge el interés sobre la cuestión, pues los hallazgos arqueológicos recientes y las técnicas modernas de análisis proporcionan nuevos indicios sobre lo que pudo haber ocurrido hace largo tiempo.
28 Mar 2008
Como hemos visto en entradas anteriores, a lo largo de los siglos han sido muchas las personas que se han preguntado y han investigado acerca del origen y la historia de las múltiples lenguas del mundo. Los primeros intentos científicos de responder a estas cuestiones se realizaron a finales del siglo XVIII, momento en el que algunos especialistas comenzaron a comparar detalladamente grupos de lenguas con el fin de averiguar si había una relación entre ellas, y por tanto, si se habían desarrollado a partir de una fuente común. De esta forma, se obtuvieron pruebas de un origen común para grupos de lenguas en Europa, pues el español, el italiano, el francés, y otras lenguas romances descendían del latín, cuya existencia era conocida. Aplicando este procedimiento a grupos más grandes, se llegó a la conclusión de que una vez existió una lengua que dio lugar a muchas de las euroasiáticas, a la cual dieron el nombre de “protoindoeuropeo”. El término “protolengua” sería algo parecido al “ancestro común” de un número determinado de lenguas. Para explicar estas relaciones existentes entre lenguas, empleamos principalmente la metáfora de familia. Podemos definir familia de lenguas como una unidad filogenética, es decir, un conjunto de lenguas emparentadas históricamente que comparten un mismo origen, o lo que es lo mismo, un ancestro común. De esta forma, dentro de la familia indoeuropea, el protoindoeuropeo es la lengua madre, y el latín, el sánscrito, el griego y otras, serían las hijas. En el caso de familias grandes, hay que distinguir varias “ramas”, que a su vez pueden estar compuestas por varias lenguas o “subfamilias”. Pero este término de familia de lenguas no debe interpretarse literalmente, ya que es tan solo un modo de hablar. La idea de un árbol familiar nos hace pensar en un conjunto de ramas que parten de un mismo tronco y se desarrollan independientemente, pero lo cierto es que las lenguas convergen y se separan. Otro hecho que hay que tener en cuenta es que las lenguas no nacen repentinamente, como podemos pensar al decir que una lengua “nace” de otra, o que una lengua es “hija” de otra, sino que se trata de un proceso mucho más largo y complejo. <:HighlightText id=ms__id6135><:AtomicElement id=ms__id6134>Durante siglos se ha hablado sobre el origen del lenguaje humano. ¿Cuál es la lengua más antigua del mundo? ¿Se han desarrollado todas las lenguas a partir de una fuente común? ¿Qué lengua se hablaba en el Paraíso? ¿Como se formaron las palabras en un principio? Estas preguntas son un gran misterio y han dado lugar a experimentos y debates que se remontan a 3,000 años.
A lo largo de la historia, se han ido sucediendo distintas teorías sobre el origen de las lenguas, muy diversas e incluso algunas las designaríamos como imposibles:
El lenguaje surge de las imitaciones que las personas realizaban de los sonidos del ambiente, en especial, de las llamadas de los animales. El lenguaje surge de los sonidos instintivos provocados por el dolor, la ira, y otras emociones en el ser humano. El lenguaje surge porque las personas reaccionaban a los estímulos del mundo a su alrededor y producían espontáneamente sonidos (gestos orales) que, en alguna manera, reflejaban el ambiente o estaban en armonía con él. El lenguaje surge ya que las personas emitían gruñidos, comunales y rítmicos, debido al esfuerzo físico cuando trabajaban juntas, que con el tiempo se desarrollaron en cantos y, de este modo, en un lenguaje.
Existe también un enfoque científico sobre el asunto, planteado en los últimos años, en el cuál, se han realizado intentos serios de descubrir si la ciencia moderna puede arrojar alguna luz a este enigma. El estudio que aborda la formación y desarrollo del lenguaje humano se denomina glosogenética implicando a ciencias como la biología, la antropología, la psicología, la semiótica, la neurología, la primatología y la lingüística. Estas pruebas paleontológicas han tenido como finalidad dar respuesta a: ¿Sería posible deducir el momento en que se inició a hablar a partir de los registros fósiles del hombre primitivo? Se ha investigado este asunto en profundidad, pero los resultados no son concluyentes.
Cada generación plantea lo mismo y llega al mismo callejón sin salida: la ausencia de pruebas relacionadas con la materia dado el grande lapso temporal implicado. No tenemos un conocimiento directo de los orígenes y el desarrollo inicial de lenguaje, ni tampoco es sencillo comprender como hubiera sido obtenerlo. La frustración de un grupo de especialistas en el siglo XIX fue tal que tomaron una medida drástica: la Sociedad Lingüística de París publicó un edicto en 1866 en que prohibió en sus estatutos que se tratase sobre el tema en cuestión, negándose a aceptar cualquier comunicación en éste sentido. Pero hoy, se siguen formulando teorías y en la actualidad resurge el interés sobre la cuestión, pues los hallazgos arqueológicos recientes y las técnicas modernas de análisis proporcionan nuevos indicios sobre lo que pudo haber ocurrido hace largo tiempo.
03 Avr 2008
Las lenguas indoeuropeas son la mayor familia de lenguas del mundo en número de hablantes. La familia indoeuropea, a la que pertenecen la mayoría de las lenguas de Europa y el oeste de Asia, incluye 150 idiomas hablados por alrededor de 3000 millones de personas.
La primera hipótesis de la existencia de una familia lingüística indoeuropea fue propuesta en la segunda mitad del siglo XVIII por el filólogo británico sir William Jones, quien notó similitudes entre cuatro de los idiomas conocidos más antiguos: el sánscrito, el latín, el griego y el persa. Franz Bopp apoyó esta hipótesis al comparar sistemáticamente estas lenguas con otras. Desde el siglo XIX, los estudiosos llamaron a esta familia lenguas indogermánicas. Posteriormente pasó a emplearse el término indoeuropeo. Un buen ejemplo de la conexión indoeuropea es la enorme similitud descubierta entre el sánscrito y dialectos antiguos del lituano. El idioma común ancestral es conocido como proto-indoeuropeo. Existe desacuerdo en torno al punto geográfico en el que se originó, siendo Armenia y el sur de Ucrania los principales lugares propuestos. Esta familia está formada por las siguientes subfamilias: albanesa, armenia, báltica, céltica, eslava, germánica, griega, indoirania (que incluye las lenguas indoarias y las iranias) e itálica (que incluye las lenguas románicas y el latín). A ellas se suman dos subfamilias hoy desaparecidas: la anatolia (que incluye la lengua de los hititas) y la tocaria. Desde la segunda mitad del siglo XVIII, y durante todo el siglo XIX, la lingüística histórica y la neogramática intentaron reunir datos suficientes para demostrar que este conjunto de lenguas, aparentemente diversas, formaban parte de una única familia.

Los documentos del sánscrito y del griego clásico (los más antiguos de las lenguas indoeuropeas si exceptuamos los hititas, que por entonces no estaban descifrados) presentan las formas características propias de las lenguas indoeuropeas, lo que demuestra la existencia de una lengua madre común. Las relaciones entre el sánscrito, el griego clásico y el latín se habían comprobado ya hacia principios del siglo XIX. Por otro lado, los gramáticos de la India elaboraron una clasificación sistemática de los elementos que constituyeron antiguamente el sánscrito. El estudio realizado en la India se completa con otro estudio sistemático y comparativo de los sistemas fonéticos y gramaticales de las lenguas europeas. La conclusión de este esfuerzo conjunto fue el establecimiento de la existencia del protoindoeuropeo, lengua madre común a los idiomas estudiados, efectuándose una reconstrucción de los rasgos fonéticos y gramaticales que éste debía tener. El indoeuropeo es pues una lengua reconstruida y fechada hacia el 3000 a.C., ya que hacia el 2000 a.C. ya se encuentran rasgos de diferenciación notables entre las lenguas nacidas del mismo.
En general, las lenguas indoeuropeas muestran una pérdida progresiva de la flexión. Por lo que se sabe, el protoindoeuropeo fue una lengua muy flexiva, como lo demuestran otras lenguas clásicas como el sánscrito, el avéstico y el griego; frente a esto, las lenguas modernas, tras un largo proceso evolutivo, están orientadas hacia una vía analítica, como por ejemplo el inglés, el francés y el persa, usando complementos con preposición y verbos auxiliares en lugar de la declinación nominal y la conjugación verbal. En gran parte, la pérdida de los elementos flexivos ha sido el resultado de un largo proceso que ha conducido a la pérdida de las sílabas finales de las palabras; así, muchas de las indoeuropeas eran más breves que las correspondientes protoindoeuropeas. Además, en otras lenguas ha tenido lugar el desarrollo de nuevos procedimientos gramaticales, y ha habido numerosos cambios de significado en algunas palabras concretas.
Respecto a la ubicación original de los pueblos indoeuropeos muchos sostienen que proceden del nordeste del Mar Negro, lo que facilitó su adentramiento en los Balcanes y en Anatolia hacia el oeste y luego a Irán y la India hacia el este y el sur, hacia mediados del primer milenio a. C. Sin embargo, se han propuesto otras zonas de origen como la Europa central, los Balcanes y la Europa septentrional e incluso el círculo polar. Posteriormente se ha hablado de la regíon del Cáucaso como cuna de los indoeuropeos.
- RESUMEN EN FORMA DE ESQUEMAS DE LAS DIFERENTES RAMAS DE LA FAMILIA DE LENGUAS INDO-EUROPEAS:
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07/05/2008 @ 15:39:41
por Blasco