21 Mayo 2008
La lengua italiana pertenece a la rama itálica de lenguas indoeuropeas, siendo la lengua oficial en la República de Italia, donde es hablada por más de 50 millones de personas si incluimos el dialecto sardo Además, el italiano es una de las tres lenguas oficiales en Suiza y es hablado en comunidades que habitan en América y el norte de África, lo que elevaría la cifra total del número de hablantes a 60 millones de personas.Aunque con grados variables de competencia, la práctica totalidad de los aproximadamente 57 millones de habitantes del país usan el italiano, al menos a la hora de resolver gestiones diversas. Es lengua oficial en Suiza, que cuenta con 300.000 hablantes en los cantones de Ticino y Graubünden, así como en la Unión Europea. Eslovenia y Croacia acogen desde hace mucho tiempo comunidades de origen veneciano en Istria y Dalmacia (aprox. 300.000 habitantes). En Malta, el italiano llegó a convertirse en la lengua de la cultura y de la administración. La expansión colonial del siglo XIX fue la responsable de que el italiano se convirtiese en la segunda lengua más importante de Eritrea.En el resto de los casos, la presencia de comunidades italianas es el resultado de un proceso de emigración: si bien la expansión del italiano fuera de Europa no puede compararse con la española, la portuguesa o la francesa, existen minorías italianas significativas en Estados Unidos (aprox. 4.000.000), Argentina (aprox. 1.500.000) y Brasil (aprox. 500.000), los destinos preferidos antes de la Primera Guerra Mundial, así como en Canadá y Australia (aprox. 500.000 en cada país). Con la excepción de una minoría culta, la lengua de estas comunidades de emigrados es generalmente su dialecto nativo o una coiné dialectal originada en el país de llegada y que se ha visto influida, en mayor o menor grado, por la lengua local. En Argentina, el continuum lingüístico híbrido entre español e italiano recibe el nombre de cocoliche. Una división dialectal de Italia sería la línea que se aproxima a los Apeninos septentrionales, estando al norte de dicha línea el piamontés, lombardo, veneciano, etc. y al sur el toscano, umbro, napolitano, calabrés y siciliano. A pesar de la homogeinización de la lengua normativa por los medios de comunicación, la mayor parte de los dialectos están muy vivos y muchos italianos usan la lengua en dos niveles socio-lingüísticos: el dialecto local en la familia y entre amigos y el italiano normativo en las demás ocasiones formales. Así podríamos dividir lingüísticamente a Italia:
Para escribir italiano se usa el alfabeto romano aunque las letras j, k, w, x e y sólo aparecen en palabras extranjeras.El sistema de sonidos del italiano es muy similar al del latín o al del español. Su gramática también es parecida a la de las otras lenguas romances modernas, mostrando concordancia de adjetivos y nombres, el uso de artículos determinados e indeterminados, la pérdida de declinación nominal para el caso y un elaborado sistema de tiempos perfectos y progresivos para el verbo. La diferencia más notable con el español o el francés es que no usa -s ni -es para formar el plural de los nombres sino que usa -e para la mayor parte de las palabras femeninas e -i para las masculinas (y ciertas palabras femeninas).
- Grupo central: toscano, marquesano, umbro.
- Grupo meriodional: romanesco, abruzés, apuliano, napolitano, salentino, lucaniano, calabrés, siciliano.
- Grupo septentrional o altoitaliano: piamontés, lombardo, veneciano, genovés, emiliano-romañol. A este grupo también se le denomina galoitálico, aunque este apelativo se presta a confusión pues el sustrato gálico también afecta al ladino dolomita y, fuera de Italia, al francés, franco-provenzal y al provenzal.
Para escribir italiano se usa el alfabeto romano aunque las letras j, k, w, x e y sólo aparecen en palabras extranjeras.El sistema de sonidos del italiano es muy similar al del latín o al del español. Su gramática también es parecida a la de las otras lenguas romances modernas, mostrando concordancia de adjetivos y nombres, el uso de artículos determinados e indeterminados, la pérdida de declinación nominal para el caso y un elaborado sistema de tiempos perfectos y progresivos para el verbo. La diferencia más notable con el español o el francés es que no usa -s ni -es para formar el plural de los nombres sino que usa -e para la mayor parte de las palabras femeninas e -i para las masculinas (y ciertas palabras femeninas).
Sindicación
07/05/2008 @ 15:39:41
por Blasco