24 Mayo 2008
La lengua francesa, al igual que la italiana, la cual hemos visto anteriormente, es otra de las lenguas romances que forman parte de la subfamilia itálica. Es el idioma hablado en todo el territorio de Francia metropolitana, junto con otras lenguas como el idioma bretón, el occitano, el corso, el vasco y el catalán, que se hablan en determinados territorios. El francés es también idioma oficial de Bélgica, Suiza y de los países y regiones que son o han sido colonias francesas como: Guyana Francesa, África noroccidental, Indochina, Haití, Madagascar y el Canadá francófono. Es, además, el segundo idioma más hablado de la Unión Europea, tras el alemán y seguido del inglés. Según informó la Organización Internacional de la Francofonía (OIF) en su último informe, el número de francoparlantes en el mundo ha excedido por primera vez los 200 millones, mientras que un total de 1,1 millones de personas están estudiando ese idioma.
En cuanto a sus orígenes podemos destacar que los primeros habitantes de lo que hoy en día conocemos como Francia fueron los galos, un pueblo celta que hablaba una lengua de la que surgió el irlandés, el galés y el bretón entre otras. Cuando el romano Julio Cesar conquistó la Galia, en el siglo I a.C., se fue abandonando la lengua celta de las tribus galas, dando paso a la lengua que empleaban las legiones romanas: el latín vulgar. Ya a finales del siglo IV el latín había sustituido completamente a la hoy perdida lengua celta, que no debe confundirse con la lengua, también celta, que hoy se habla en la Bretaña francesa. El latín vulgar estaba muy implantado en la Galia cuando tuvo lugar la invasión de los pueblos bárbaros de origen germano, los visigodos, burgundios y francos, quienes adoptaban las lenguas de los territorios que conquistaban. En el siglo VII, el latín vulgar había sufrido muchas modificaciones en el territorio de lo que hoy llamamos Francia, y en todas las clases sociales se hablaba y aceptaba esta forma evolucionada del latín, que se había mezclado con las lenguas que constituyeron su sustrato y su superestrato para iniciar el camino de una lengua románica autónoma: el francés. Con el declive del Imperio Romano, una serie de pueblos de origen germánico llegaron a la Galia romana. Entre ellos, dos se establecieron de modo más consolidado: son los francos en el norte y los visigodos en el sur, con el río Loira como frontera. A pesar de que ambos pueblos hablaban sus propias lenguas, pronto se adaptaron al latín hablado por la población. No obstante, el idioma hablado por los francos está en el origen del flamenco, idioma hablado hoy en día, en sus distintas variedades en los Países Bajos, parte de Bélgica y norte de Francia.Durante mucho tiempo, el idioma hablado en el norte de Galia (en realidad ya Francia) es un latín más o menos evolucionado, con grandes influencias, fundamentalmente fonéticas del idioma germánico hablado por los francos. Al sur, la evolución es diferente, por lo que poco a poco se van diferenciando dos lenguas con una frontera que en principio se marcará en el Loira: la langue d'oïl (oïl ha evolucionado en oui) se hablaba en la zona norte y el langue d'oc en el sur. El francés actual es heredero del primero. De cualquier modo, no resulta sencillo establecer el momento en el que el latín vulgar se transforma en fracés o provenzal, pero ese momento hay que situarlo entre los siglos VI y IX. En el siglo XVII, el francés adquiere básicamente su forma actual. A partir de los siglos XVI y XVII, el francés sustituyó al latín como lengua internacional, sobre todo en el mundo de la diplomacia, y la comunicación internacional del continente europeo, donde se continúa empleando en algunos foros. Es una de las lenguas obligatorias de la Secretaría de las Naciones Unidas, del Pacto del Atlántico Norte y de la Unión Europea.En cuanto a la escritura, el francés se escribe con el alfabeto latino. Utiliza cinco diacríticos (acento agudo, acento circunflejo, acento grave, cedilla y diéresis), y una ligadura (œ). La escritura tiene poco que ver con la pronunciación real. Una de sus características es el uso de dos o tres letras para indicar un fonema. En general, la forma escrita es más conservadora que la forma hablada. La pronunciación típica del francés normativo hace recaer casi siempre el acento prosódico en la última sílaba (agudismo). La poca correspondencia entre el francés escrito y el hablado es un fenómeno que se debe a los fuertes cambios fonéticos que se han presentado desde el período del francés antiguo, y que no se correspondieron con cambios en la escritura.
24 Mayo 2008
El español o castellano, es otra de las lenguas romance, derivada del latín, y que, como sabemos, pertenece a la subfamilia itálica dentro del conjunto indoeuropeo. Es la lengua oficial de España y de las naciones de Sudamérica y Centroamérica —excepto Brasil, las Guayanas y Belice—, y en el Caribe, de Cuba, Puerto Rico y la República Dominicana. Cuenta con unos cuatrocientos millones de hablantes, entre los que se incluyen los hispanos que viven en Estados Unidos y algunos cientos de miles de filipinos, así como los grupos nacionales saharauis y los habitantes de Guinea Ecuatorial en la costa occidental africana. Es la lengua más hablada del mundo tras el chino mandarín, por el número de hablantes que la tienen como lengua materna. Lo hablan como primera y segunda lengua entre 450 y 500 millones de personas. Por otro lado, el español es el segundo idioma más estudiado en el mundo tras el inglés, con al menos 14 millones de estudiantes, si bien otras fuentes indican que se superan los 46 millones de estudiantes distribuidos en 90 países.El español, como el resto de lenguas romances, es una continuación moderna del latín vulgar desde el siglo III a. C. y que, tras el desmembramiento del Imperio Romano, fue divergiendo de las otras variantes del latín que se hablaban en las distintas provincias del antiguo Imperio, dando lugar mediante lenta evolución a las distintas lenguas neolatinas. Debido a su propagación por América, el español es, de largo, la lengua neolatina que ha logrado la mayor difusión.Al idioma español también se le conoce como castellano, en referencia a la zona geográfica donde se originó. Nació en las zonas limítrofes entre Cantabria, Burgos, Álava y La Rioja, provincias del actual norte de España, convirtiéndose en el principal idioma popular del Reino de Castilla. Esta lengua se extendió hacia el sur de la península a lo largo de la Reconquista y por la unificación de los reinos cristianos españoles mediante las sucesivas unificaciones. En el siglo XV, durante el proceso de unificación española de sus reinos, el sevillano Antonio de Nebrija publicó en Salamanca su Grammatica. La colonización y conquista de América llevada a cabo simultáneamente a la reconquista de Granada, expandió el idioma español por la mayor parte del continente americano. El idioma español siempre tuvo numerosas variantes dialectales que, si bien respetan el tronco principal latino, tienen diferencias de pronunciación y vocabulario, como sucede con cualquier otra lengua. A esto hay que agregar el contacto con los idiomas de las poblaciones nativas de América, como el aimara, náhuatl, guaraní, chibcha, mapudungun, taíno, maya, y quechua, que hicieron también contribuciones al léxico del idioma, no sólo en sus zonas de influencia, sino en algunos casos en el léxico global. Las variedades del español difieren entre sí por multitud de razones; sin embargo no suelen ocasionar problemas de inteligibilidad entre los hablantes de distintos dialectos. Estos difieren en usos fonéticos y en usos gramaticales, como el voseo o el empleo o no del pronombre informal de segunda persona del plural (vosotros). En aspectos de vocabulario, se dan notables diferencias. Es posible distinguir a los hablantes de una determinada zona geográfica según su pronunciación, sus construcciones gramaticales y su vocabulario.
En cuanto a la escritura, el español se escribe mediante una variante del alfabeto latino con la letra adicional "ñ" y los dígrafos "ch" y "ll", consideradas letras del abecedario desde 1803, debido a que representan un solo sonido, distinto de las letras que lo componen. Así, el alfabeto español está formado por 27 letras(a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z) y 2 dígrafos (ch, ll).
07/05/2008 @ 15:39:41
por Blasco